lunes, enero 15, 2007

Navidad, y 364 días más


jueves, enero 04, 2007

El trabajo que no es

Ora et labora...

Me limito a orar, si les parece. Desde mi puesto de trabajo escribo estas líneas viviendo en mis carnes la falacia de la existencia contemporánea. Estoy siendo subvencionado para perder mi tiempo (a mi juicio lo gano) escribiendo acerca de mi vida y de mis sinsentidos.
No encuentro sentido a la relación establecida entre tiempo y dinero. Tal vez el viejo Marx podría aclararme un par de cosas... Si a lo largo de mi vida llegaré a creer que el dinero que recibo a final de mes por mi "trabajo" es bien merecido, aquí quiero dejar constancia de que hoy no lo creo así.

Llevo ahora mismo 13 horas "trabajando", en dos lugares... y todo lo que recibiré a cambio es... dinero. No entiendo. ¿Qué relación tiene el tiempo con el dinero? ¿Acaso podré comprar mi tiempo con ese dinero? no, solamente podría comprar el tiempo de otros. Soy, pues, un esclavo. No puedo comprar mi libertad, solamente otro podría hacerlo, sólo otro puede comprar mi tiempo. Yo no puedo obtener tiempo de ese dinero que me dan por mi tiempo. No quiero dinero por mi trabajo, no lo quiero. Quiero el tiempo y quédense ustedes con el dinero. Lo único que me trae el dinero es el valor de mi comida, lo único que me trae el dinero es el valor de mi subsistencia, ensuciada por el ruido consumista.

Así pasa la gloria del mundo... en horas compradas y huidas, atado a un palo que no veo, con una cuerda que no me atrevo a romper.

Sólo quédense con esto: el dinero no comprará nunca su tiempo, almenos el dinero que se gana trabajando.

De veras, me siento absurdo. Estas palabras las escribo en la perplejidad más lúcida de la que soy capaz ahora. De veras no creo que las últimas 12 horas de mi vida valgan un dinero... será mucho para lo que marcan mis canones de edad, tal vez 1000, 2000 euros, que se llaman... mucho, y suscitará la admiración o envidia de mis contemporáneos... ¿Y? No valen dinero mis horas, mis horas valen horas y ese símbolo que llamamos trabajo, que algunos llegan a adorar, nos está matando.

Trabajo generando inutilidad, no he salvado la vida de nadie, no he generado comida ni bebida, no he contribuido en nada a tu subsistencia...